La pregunta no es si quieres cambiar,sino si estás dispuesto a hacerlo

«Aunque nadie cambie,si yo cambio,todo cambia» Balzac

 

De buenas intenciones,nadie se recupera de alcoholismo.

La persona que enferma por dependencia,exceso o abuso,consumo frecuente o incapacidad de controlarlo,tarde o temprano «clamará» para finalizar con esta situación infernal.

La intención de querer acabar y cambiar con esta dinámica autodestructiva siempre aparecerá. Pero como menciono en el titular. ¿Estás dispuesto?

Vivimos en una sociedad altamente competitiva donde se nos ha educado para conseguir resultados con inmediatez. Todos queremos la recompensa al momento.

Eso hace que no consideremos los valores necesarios y prioritarios para salir de un infierno como es el alcoholismo,sino que pretendemos hacerlo a nuestra manera,como hacemos con el resto de situaciones.

Este planteamiento da a lugar a reflexiones fugaces temporalmente que no se sostienen no por falta de voluntad,sino por inconsistencia y ausencia de esfuerzo.

Valores y principios como la perseverancia,prudencia,tenacidad,y honestidad nos dan un gran autoconocimiento de nosotros mismos.

Nadie sabe mejor que el propio enfermo alcohólico lo impaciente e inconstante que ha sido a lo largo de su trayectoria de consumo:Los intentos,las promesas en balde,el cansancio con facilidad,el inicio de numerosos proyectos sin finalizar,la ilusión y buena voluntad en ideas que ni siquiera hemos emprendido,en la búsqueda de resultados fáciles,etc.

Ese cansancio por y para todo,ese agotamiento inicial a la hora de emprender,esa falta de confianza y seguridad en uno mismo de pensar que no vamos a lograrlo,es fruto de la conducta propia de la enfermedad.

«Cambiar el chip» es una expresión que llevo décadas escuchando. Es fácil de verbalizar y muy difícil  de ejecutar.

Primero hay que tener la intención,luego priorizar (que la recuperación se anteponga a lo económico,laboral,emocional,y social),y luego …¡Estar dispuesto!

¿Estar dispuesto…? Estar preparado para cambiar,para saber y anticiparse que ese cambio,como todos,no va a ser sencillo. Que se necesitará muchos valores de los que antes mencionaba,principalmente la perseverancia,que van a venir contratiempos,obstáculos y adversidades,que por el hecho de cambiar no nos garantiza automáticamente los resultados,que puede que nos resulte complejo y necesitemos mucho esfuerzo,que no gocemos de credibilidad y respeto en el intento,que nadie nos aplauda,y que no vamos a vivir más o pendientes de la aprobación ajena.

Si estás preparado,…¡Dale!

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