La mayor enfermedad;no autoreconocerse

 

 

«Yo no estoy tan enfermo ni tengo nada que ver con esta gente,llevo muchos años consumiendo y no creo que tenga problemas por ello. He cogido alguna borrachera,pero eso lo hace todo el mundo. No pienso ni que esté enfermo ni mucho menos que necesite ayuda…»

¡Qué difícil y complejo es autoreconocerse enfermo alcohólico! Ya no hablo de aceptarlo ni mucho menos de asimilarlo, sino del hecho de no llegar a darse cuenta que el alcohol está destrozando nuestra vida,arruinando a la de los demás,y conduciéndonos directamente por la autopista hacia la autodestrucción.

¡Nadie quiere ser alcohólico y mucho menos un alcohólico!

Esa resistencia y dura oposición a pedir ayuda,a ponerse en tratamiento,o como mínimo intentar rectificar situaciones comportamentales frecuentes por el mal uso y abuso del alcohol no es más que una conducta más de la propia enfermedad.

Esa soberbia,orgullo,vanidad,egocentrismo,narcisismo,creerse diferente y especial, en realidad no dejan de ser mecanismos de autodefensa que desarrolla el enfermo para no aceptar lo que le está sucediendo.

¿Cuántas veces el alcohólico niega que tenga problemas,miente sobre las cantidades y frecuencias sobre sus consumos,y «huye» de que le relacionen o asocien con un enfermo?

La propia intoxicación y efecto de la sustancia hace que ese autoreconocimiento sea imposible. La mejor manera de salir airoso de ese conflicto introspectivo es evitar y rechazar la posibilidad de cualquier tipo de problema.

Los enfermos alcohólicos necesitamos ayuda desesperadamente,no excusas.

2 Comments

  1. Martin Jaume Pons en Facebook el 3 junio, 2015 a las 6:56 am

    No reconocer la enfermedad es la mayor de las conductas más nocivas para cualquier atisbo de recuperación, nos encerramos en nuestro submundo y nos aislamos sin pedir ayuda ya que nosotros podemos con todo, somos autosuficientes y nadie puede veLeer más ..

  2. Enrique Román Martinez en Facebook el 3 junio, 2015 a las 7:35 am

    Buenos días, dice el refrán, mal de muchos, consuelo de tontos. Tenemos la desgracia, la mala suerte que desde pequeñitos se nos vendió el alcohol como algo bueno para relacionarse y estar contentos/as.Leer más ..

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