La juventud y el alcohol

Más de la mitad desconocen al ser preguntados, que el alcoholismo es una enfermedad. Y mucho menos que el alcohol sea una droga.

Les hemos enseñado tan mal sobre las consecuencias del alcohol y han tenido un aprendizaje asociando que el alcohol es para divertirse y ocio, además de reforzarles con la idea de que es algo cultural, tradicional y social, que crecen y dan sus primeros pasos en la adolescencia y juventud, pensando que no es una droga.

Hace unas décadas se intentó que se considerase una “droga blanda”, pero visto los resultados de esa nefasta e incompetente prevención, parece que no dio muy buenos resultados.

Los comas etílicos, las continuas y constantes intoxicaciones en menores, los accidentes, dramas y tragedias, el efecto que potencia la violencia de un abuso del consumo. Todo ello promovido por el alcohol cada día, especialmente en fines de semana, presenta efectos devastadores por mucho que se intente ocultar.

Al hablar a los jóvenes de alcohol, debemos enseñarles a comprender que cuando éste se toma sin moderación ni control hace los efectos como cualquier droga o más potente, me atrevería a afirmar.

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