La importancia del compromiso propio

En el alcoholismo, a pesar de ser desde mi punto de vista una de las enfermedades más complejas y con más dificultad para acertar en un tratamiento incluso más que en otras sustancias adictivas por su facilidad y accesibilidad a ella, a veces lo que pretendemos hacer complejo es muy sencillo y viceversa.

Por ejemplo, en el caso del concepto compromiso propio adquiridoesa decisión que sale del alma y clama con intensidad y estruendo sin necesidad de articular ningún sonido: ¡Mi sí es sí!, parece algo complicado pero en realidad cuando a los enfermos nos brota y una voz interior nos dice ¡basta!, … la recuperación se ha puesto en marcha y por el buen camino.

Por el contrario, sin compromiso no hay nada. Ya puede haber una actitud positiva y muy buena intención que será efímera. Puede haber muchos juramentos y promesas que serán incumplidos. Puede haber muchas ilusiones, ganas, y perspectivas que todas se convertirán en falsas expectativas.

Es obvio que el compromiso de un alcohólico para ser firme, tenaz, y perseverante en su recuperación no nace de un día para otro y por azar sino que se adquiere a base de trabajar, reflexión, introspección y mucha, pero que mucha, honestidad con uno mismo durante la ejecución de un tratamiento.

Por eso, cuando me preguntan. ¿Qué tratamos o hacemos en el programa? No contesto, simplemente me dedico a invitarles a que vengan a verlo, y no es que lo haga por pereza a dar explicaciones sino para que comprendan que un tratamiento y una recuperación alcohólica no es sólo dejar de consumir, sino aprender a vivir sin necesidad de ello.

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