La hora de la flagelación

 

Recuerdo casi todos las últimas tardes de Domingo de mi vida como un día de fustigamiento, flagelación, y tormento.

Invadido por la tortura y la obsesión de aquél que tiene el pensamiento embarullado y desorganizado después de abusar a lo bestia de los consumos, ese momento (en realidad, es un efecto más de las drogas y alcohol aunque al no darnos euforia o sensación placentera sini depresora, lo asociamos al «post» y no al propio consumo) en que estás realmente hundido, rendido,y entregado.

Sabías que ibas a estar así, pero lo has vuelto a hacer. No una ni cien, sino miles de veces.

Te encuentras en una encrucijada. Los problemas que tenías cuando empezaste a beber los días anteriores siguen ahí esperándote. Ellos no han aumentado pero sí tu autoestima y capacidad para afrontarlos se ha debilitado.

Es una de esas tardes de negociaciones, planteamientos, planes de cambio,promesas,… una tarde de «lo mismo de siempre».

Tu única salida es autoengañarte y en tu fantasía alcohólica, después de machacarte incesantemente, intentas mentirte a ti mismo con que no volverás a hacerlo o no sucederá otra vez. Así y todo, tu mente no traga, sabe que es una trampa, y ese pensamiento de justificación y alivio que queríamos crear, retorna a nosotros más enfurecido y con más rabia porque no ha colado. Es un torbellino de ideas obsesivas que vuelven y vuelven constantemente. Una fijación abrumadora alimentada por el remordimiento que no cesa, no nos deja, no permite que nos concentremos en otra cosa, …que no nos camla.

Sin duda, …es una tarde auténtica de flagelación: Nos pegamos con el látigo mental una y otra vez como si sirviera de consuelo a esa mala conciencia que no para de ninguna manera, que no se distrae, y que hace que nos castiguemos y destruyamos más.

El cuerpo de un alcohólico podrá aguantar mucho, pero la mente …se rompe.

Al no entender que es una enfermedad, negamos la ayuda y no reconocemos el problema. Evitamos pedir ayuda porque queremos salir nosotros mismos de este laberinto de tortura mental en el que con los años nos hemos ido metiendo.

Si volviera al mismo punto dónde empecé mi recuperación, con la última copa, volvería a hacer lo mismo tantas veces como volviera a nacer: ponerme en tratamiento.

Si estás jodido por beber …no te compliques la vida, no te angusties, no te flageles, …¡Actúa![youtube]https://youtu.be/4r7hufTxnbE[/youtube]

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