¡Me importará a mí lo que beba el de al lado!

 

«La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; lo más fácil es hablar mal de los demás» Tales de Mileto

 

Cuando un alcohólico se quiere rehabilitar y recuperar de verdad, la mitad del trabajo es poder llegar a tener el pensamiento firme que he citado en el titular:» Me importará a mí lo que beba el de al lado». La otra mitad restante del trabajo, será mantener esa firmeza y perseverancia de continuar pensando de la misma manera.

La comparación es la máquina más cruel de destrucción, frustración y envidia que podamos utilizar. Siempre tendemos a compararnos con el extremos que nos interesa.

Durante veinticinco años de pleno apogeo en el consumo de alcohol siempre me estuve justificando poniendo excusas de cómo bebían los demás, preocupándome de todos menos de mí. Me quería tan poco que descargaba mi ira,rabia e impotencia, por lo mal que estaba, sobre los demás.

Como se dice vulgarmente: «Hacía las cuentas de los otros».

Cuando uno se siente inseguro e incómodo consigo mismo, como suele ser el abuso de alcohol, necesita «aliviarse» comparándose en otros que lo hacen igual o peor.

Al decidir ser honesto y humilde, reconociendo el propio problema y pidiendo ayuda para solucionarlo, a medida que vas recuperando la dignidad y autoestima que un día te dejaste en las barras de los bares, en realidad lo que hagan los demás deja de preocuparte. No por maldad, sino porque la sobriedad te hace madurar y tomar conciencia de que para poder observar lo ajeno,primero debes limpiarte tú primero. Si no es de este modo,nunca podemos tener una perspectiva clara y objetiva.[youtube]http://youtu.be/ZBR2G-iI3-I[/youtube]

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