Hay que despertar de la anestesia

¡Hay que reaccionar! No se puede estar una vida entera anestesiado. No se puede vivir sin por lo menos intentar volver a ser los mismos que fuimos, o parecidos, antes de entrar en este estado semi-vegetativo que es el estar intoxicado todo el día.

Me esfuerzo en recordar y repetir las veces que haga falta que para estar intoxicado no es necesario estar colocado (los efectos del alcohol y el como alteran nuestras conductas son igual de perjudiciales en la subida que en la bajada, o lo que es lo mismo. Bebido o de resaca e inestable por abstinencia y falta de dosis)

Es muy fácil decir yo no bebo todos los días, o nunca me emborracho, pero ya no hablamos de cantidades o frecuencias, sino de conductas, comportamientos y una vida emocional. Quien vive por y para el consumo (independientemente cuándo, cuánto, cómo, o por qué) está bajo los efectos anestésicos del alcohol. Le pasará una vida entera sin sentir o percibir la mayoría de cosas que le pasan a su alrededor.

No vayamos con el cuento y la misma película de siempre que el alcohol es divertido, social, tradicional, cultural y además todo el mundo bebe, porque ese cuento cuando es narrado por un enfermo … ya no es un cuento, es una pesadilla.

Hoy es Domingo, para muchos enfermos que no saben que están enfermos, es día de arrepentimiento y flagelación. Lo mejor que pueden hacer es decidirse y mañana mismo, sin dudarlo ni posponerlo, ir al médico y decidle: ¡Quíteme esta anestesia vital!

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