Hay fines de semana y fines de semana

Valga el juego de palabras, lo que un fin de semana significa en un mismo hogar para unos, se convierte en lo contrario para otros.

En aquellas personas que no beben, sino que arrasan con todo lo que pillan cuando se ponen a consumir, cuando llega el fin de semana existe una especie de «licencia para beber». Son días que está como más permitido y aceptado (es curioso, no es lo mismo que te vean borracho un lunes que un sábado porque en sábado incluso te lo dan hasta por normal y lógico) y se aprovecha al máximo esta situación para desenmascararse y beber sin contemplaciones.

En el otro lado de la casa, seguro que que está pasando todo lo opuesto: Hay esposas o esposos que tiemblan de imaginar las mil cosas que le pueden suceder o maneras en las que vendrá el que ha abusado del alcohol. Hay madres y padres que sufrirán en silencio y muy probablemente no dormirán pensando en la inconsciencia de sus hijos cuando han bebido y sus posibles consecuencias por ello. Hay todo tipo de roles familiares que preferirían que ni tan siquiera existieran los fines de semana.

Podréis pensar que el enfermo alcohólico le es indiferente beber en viernes que en martes, pero es una generalización que roza el estereotipo porque muchas personas son alcohólicas y sólo beben los fines de semana. No siempre es necesaria la dependencia diaria al consumo para diagnosticar a un enfermo. Existen otras conductas o síntomas, además de la archi nombrada y conocida dependencia o tolerancia, que pueden resultar muy peligrosas como por ejemplo la incapacidad de controlar los consumos (ese no saber decir basta) u otras circunstancias en las que la persona, aunque no sea alcohólica, suele tener frecuentes episodios de abuso de alcohol. Estos tipos de consumidores no necesitan beber casa día o casi siempre, sino que aunque lo hagan escasas veces,cada vez que lo hacen …la lían parda y montan un siniestro.

Es conveniente recordar que las consecuencias colaterales del abuso del alcohol pueden venir de ambas partes (de los enfermos crónicos y diagnosticados como de personas que aparentemente no tienen ningún problema con la bebida pero que muchas veces que han consumido han demostrado una falta de control y se han excedido del límite).

Me refiero a que muchas veces los accidentes, las peleas, las situaciones trágicas, los malentendidos, etc pueden aparecer en cualquier persona que haya abusado o perdido el control.

De todos modos, los «otros» que están en casa y se preocupan o están angustiados, no lo hacen por exageración sino porque probablemente tienen motivos y experiencias suficientes para ello.

En resumen, un fin de semana donde el alcohol suele estar presente … nunca suele ser un fin de semana tranquilo y relajado.

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