Frustración

 

«De una experiencia dolorosa,unas personas aprenden,reflexionan y obtienen conclusiones positivas que les hacen ser más tolerantes e incluso fuertes. Otras,sin embargo,se hunden y no ven salida» Silvia Bautista

Cuando enfermas de alcoholismo …lo hacen otros detrás de ti. Tú te conviertes en la primera ficha de Dominó;sólo hay que esperar a que caigas para que las demás lo hagan también.

Al preguntarme si me consideraba enfermo alcohólico,cansado de dar explicaciones,aprendí a responder con varios planteamientos: ¿Creéis que no estaba enfermo cuando odiaba al mundo,a todo el que vivía en él,al despertarme y tener ganas de acostarme otra vez,de ser incapaz de hacer o sentir nada sin beber alcohol,y comportarme en contra de mi voluntad y mis principios cómo un grosero,ofensivo,insultante y agresivo? ¿Acaso no era suficiente para llamarlo enfermedad cuando,no contento con el infierno que vivía por culpa de la botella,se lo hacía pasar a otros?

Los alcohólicos nos volvemos personas frustradas,rendidas,acabadas. El alcohol nos vence,domina y maneja a su antojo. Pero no lo aceptamos ni reconocemos,lo que hace que no lo digiramos,y eso se traduce en una ansia enfermiza de buscar un culpable fuera de nosotros.

Acabamos por hacérselo pagar a los demás,especialmente a aquellos que nos aman.

Es cierta la afirmación con la que encabezo la reflexión de que a veces,una mala experiencia en lugar de frustrarnos nos puede hacer más fuertes,pero lo dudo cuando está el alcohol presente. Este tiene la suficiente capacidad para anularnos y autodestruirnos de tal manera que somos incapaces de sacar algo beneficioso mientras sigamos consumiendo.[youtube]http://youtu.be/cJpB_AEZf6U[/youtube]

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