Fortaleza, prudencia, resistencia

Decir que es fácil recuperarse de alcoholismo es frivolizar y hablar sin tener ni idea. Lo que puede ser aparentemente sencillo es mantenerse en abstinencia y estar un tiempo sin beber. Pero cambiar tu aprendizaje social de décadas, tu mentalidad y tu forma de enfrentarte a la vida cuando siempre lo has hecho apoyándote en el alcohol o drogas no tiene nada de fácil. Detrás de todo ello hay un proceso muy complejo que requiere de mucho esfuerzo, trabajo, sacrificio, comprensión, y firmeza.

Es muy importante y necesario que antes de querer estar bien comprendamos que vamos a sumergirnos en un proceso de mucho esfuerzo donde algunos valores como la paciencia, constancia, perseverancia, tenacidad y compromiso, van a ser fundamentales para sentar unas buenas bases. El concepto de recuperación es mucho más profundo y, además de ayuda externa y mucha introspección, se necesita una enorme perseverancia para convertir este estado de temporal a permanente. Hay que ir superando las adversidades de la vida sin pensar que, si nos sale mal, siempre tenemos el refugio de nuestra vieja amante la botella.

Hay que cambiar, reaccionar, reflexionar, adquirir un sentido totalmente distinto del concepto vida, disfrutar, contemplar, sentir, apreciar y percibir cada detalle, cada momento, cada instante sin necesidad de alterar nuestra conciencia, distorsionar la percepción de la realidad y sin necesidad de anestesia. Una vez comenzada la ruta hay que trabajar, trabajar y trabajar para elevar la autoestima, recuperar nuestro autoconcepto, aprender a perdonar y perdonarse y lo más importante, mantenerse firme y saber detectar cualquier inferencia en nuestro estado.

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