Fases de la rehabilitación

“Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día;enséñale a pescar y le alimentarás para el resto de su vida” Proverbio Chino

Cuando la única motivación es beber, …la cosa está muy fea.

Ahí ya hay mucho más que el simple hecho de dejar de beber o abstenerse del consumo. Ya no importa si le llamamos enfermedad,adicción,hábito,dependencia,necesidad,o lo que nos de la gana,porque poniendo nombres y etiquetas,ni adelantaremos ni solucionaremos nada.

En esa situación agónica y desesperante hay que trabajar un proceso. Un proceso que para mí,personalmente que lo he experimentado,es el reto más difícil de mi vida: Reinvertir la situación.

Cambiar la motivación de beber por la de vivir

Siempre,cuando hablo de este tipo de emociones o sensaciones que “pululan” por la cabeza de un alcohólico,parece que exagero o magnifico cuando estoy describiendo la pura y dura realidad.

Cómo más aprendo (que no dejo de hacerlo nunca ni por un instante) es escuchando a los familiares o entorno del enfermo. En sus expresiones se delata el nivel o fase de enfermedad que pueda tener la persona. En muchas ocasiones escucho. ¡Es qué no sabemos que hacer,está completamente desmotivado! E interiorizo lo siguiente:¿Desmotivado’ Todo lo contrario,está super motivado,pero motivado para consumir y seguir haciéndolo. Por eso engaña,miente,y chulea a todo el mundo:porque tiene una fijación con el alcohol que le da igual todo lo que se anteponga por delante.

Hacer entender eso a unos familiares codependientes que sufren desde hace años,no es tarea fácil ni mucho menos rápida.

El proceso no es pasar de un extremo a otro (de estar motivado por beber a estar motivado por vivir). El proceso es ir pasando por unas etapas en que la primera,evidentemente,aunque el enfermo no lo vea sepa que existe una pequeña posibilidad de recuperarse (podemos llamarlo Esperanza,fe,ilusión…)

“Enseñarle” que otros lo han conseguido. darle referencias que él no tenía.

Hay que partir de la base que cualquier enfermo no cree que exista una posibilidad de vivir sin consumir. No es que no se lo crea,es que ni siquiera se la imagina.

Cuando se le plantea la idea de “vivir”,se comienza por la de existir sin necesidad de sufrir. Después,poco a poco y con mucho trabajo,si consigue dejar el alcohol tal vez nada mejore de repente,pero sin darse cuenta y manteniéndose en ese estado empezará a ver las cosas desde otra perspectiva muy diferente:la sobriedad.

Esa pequeña luz que veía o,sin siquiera verla,intuía,cada vez se va haciendo más grande.

Empieza el proceso de abandonar conductas alcohólicas muy impregnadas (búsqueda de aprobación en los demás,escasa autonomía propia,dependencia y cuelgue emocional,inmadurez,huida de responsabilidades,etc) para sustituirlas por otras completamente diferentes.

Sin darse cuenta,mientras se mantenga abstemio y firme en el compromiso de la recuperación,irá descubriendo un mundo más allá del alcohol.que le proporcionará una satisfacción que no conocía o había olvidado (tranquilidad,paz interior,bienestar consigo y con los demás,contemplación)

¡Ese es el camino! ¿Qué se recupere? Eso ya depende de él,pero si tengo una cosa muy clara.Para “motivarle a vivir”,primero hay que enseñarle “qué significa vivir”.

No hay que convencerle,no hay que engañarle,no hay que crearle falsas expectativas,no hay que animarle gratuitamente,… ¡Hay que ayudarle a comprender,que es algo muy diferente!

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