Con unas copas de más se puede transformar en cuestión de horas, a una persona insegura e ignorante en la más erudita y experta.

» Cae la velada y a medida que aumentan las copas, lo hace la frecuencia y el sonido. Cada vez más decibelios. Parece como si él que habla más fuerte es el más escuchado. La realidad se va desvaneciendo y asoma la fantasía, la sabiduría, y la verdad absoluta en boca de todos los partícipes.

De repente aquél que en la sobriedad es incapaz de colgar un clavo en la pared, se crece y de repente saca sus conocimientos de física cuántica. El otro, callado y en actitud de escucha, interrumpe para dar con la clave política de cómo arreglar el país. Un tercero/a  se ilumina y de repente lo ve todo claro: mañana haré, comenzaré, me pondré, tomaré la decisión, arreglaré, … y suelta cualquier burrada de la que dudo que se acuerde al día siguiente.

Así, día a día, copa a copa, se va forjando una mente alcohólica.

Llega un momento en que sólo eres capaz de opinar, crear, o soñar cuando hay mucho alcohol.

Todo, completamente todo, lo hablado (frecuentemente gritado y con la lengua de trapo), cuando pasan los efectos del alcohol queda en el olvido.

Al final, lo que eran unos días de juerga o alterne acaban por convertirse en una vida entera y el que enferma de alcoholismo, se queda anclado en el pasado y desarrollando una inmensa mente llena de fantasía alcohólica, lamentándose de lo que pudo ser, hacer compadeciéndose, haciéndose la víctima, y echando la culpa al mundo de por qué no ocurrió así.»

Bueno, este es el resumen lo más condensado posible del patrón que seguimos la mayoría de los enfermos alcohólicos durante nuestro proceso de enfermar. Da igual los personajes, la temática, o el escenario. Al final no difiere mucho de esta situación.

La fantasía es sana siempre que seamos conscientes de que es fantasía y sepamos diferenciarla de la realidad. Pero mucho cuidado con el abuso del alcohol o un consumo prolongado, porque puede que llegue un día en qué ya no sepamos distinguir.

Los proyectos vitales, las ilusiones, la motivación, y las ganas de mejorar en calidad de vida, se hacen desde la sobriedad, serenidad, y reflexión. Nunca desde el fondo de una botella.

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