Experimentos infantiles

Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora» John Lennon

Ser adulto y maduro no es tener años,familia,trabajo e hijos simplemente, sino responsabilizarse de los actos y de sus posibles consecuencias. Cuando una persona enferma de alcoholismo o drogas, regresa de algún modo a esa conducta infantil de caprichoso,irresponsable y pataleo.

Antepone la botella a toda situación. Huye y no afronta sus circunstancias colgándose de los demás para que le resuelvan los problemas o adversidades.

Cuando hablamos de experimentos al consumo enseguida nos viene una asociación de los jóvenes con sus trucos y artimañas para «beber sin emborracharse»,pero la realidad que un adolescente que todavía es inconsciente e ignorante en lo que se refiere a las consecuencias abusivas del consumo,más que perdonar se le puede entender.

Pero respecto a un adulto que probablemente ya tiene un a buena trayectoria alcohólica es incomprensible y roza lo absurdo que, antes de pedir ayuda y ponerse en tratamiento, recurra una y otra vez hasta la saciedad a los experimentos con el alcohol con la fantasía de controlar o «aprender» a consumir: cambiar de tipo de bebida, sólo intentar beber cuando ha comido bien para que no le haga tanto efecto, ponerse menos cantidad de alcohol mezclada (en combinados,dentro del café.) fijarse una hora para iniciar el consumo,etc, Los experimentos cuando hemos enfermado, son simplemente la repetición de un fracaso anunciado.

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