Existe algo peor que no escuchar a los demás …

 

Existe algo peor que no escuchar a los demás;no escucharse a uno mismo.

Es increíble cuando a una persona los excesos y abusos del consumo le pasan factura como se les queda cara de tontos. Se asombran y sorprenden de que les haya sucedido …pues bueno,lo que no podía ser de otra forma.

Es cuando vienen los lamentos,llantos y arrepentimientos repentinos.

No hay enfermedad buena o mala cuando esta es grave para la salud física o mental,y en el caso del alcoholismo se incluye especialmente en la última.

Pero que no hay buenas o malas no significa que no existan pros y contras,ventajas y desventajas.

Una ventaja que tiene  nuestra enfermedad es que avisa con tiempo. No es una situación que suceda de un día para otro,sino que va advirtiendo y dando suficientes señales (síntomas) para detectarla.

¿Entonces por qué tantas personas enferman aún sabiendo que están en riesgo de hacerlo?

Enferman,enfermamos porque como digo muchas veces utilizando el sarcasmo,por «problema de oído» :¡No escuchamos!

Cualquier «modelo» de enfermo alcohólico puede corraborarnos esta circunstancia tan propia y peculiar.

Pero en el caso de no escuchar en los demás puede ser síntoma de las conductas características de la enfermedad:prepotencia,soberbia,arrogancia,falso orgullo,querer demostrar y aparentar autosuficiencia y control,etc. Sin embargo,cuando no tenemos capacidad de escucharnos a nosotros mismos (esas señales o alarmas internas que nos dicen constantemente:Esto va mal o esto no puede seguir así),la cosa ya es más grave y delicada.

En ese estado de «bloqueo» nos convertimos en otras personas,impenetrables y semi-abducidas.

Por mucho qué nos digan,nos intenten echar un cable,o lo que sea,nuestra respuesta ya está programada:seguir bebiendo.

Con tanto ruido (el alcohol es «muy sonoro y estruendoso») no oímos las señales del derrumbe.

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