Al comienzo, siempre tenemos un argumento, un motivo para justificar las consecuencias. Pero con el tiempo, todo eso se convierte y engloba en un solo concepto, excusas.

Justificarse y buscar excusas es tarea fácil. Para ello utilizaremos todos los recursos posibles de los que nuestra mente manipuladora dispone: comparación, suavizar y minimizar las consecuencias, normalizar el consumo, desdramatizar los comportamientos, culpar a la sociedad, a nuestra infancia, a cualquier etapa o circunstancia de un porqué qué realmente no existe.

Las falsas promesas, los “no lo volveré a hacer más”, los juramentos de mentira y las excusas desaparecieron al tomar conciencia de que esta- ba enfermo, necesitaba ayuda y debía ponerme en tratamiento. Los enfermos alcohólicos no cumplimos lo que prometemos no por falta de buena intención, sino por enfermedad y necesidad.

Estas excusas para un enfermo alcohólico son la escalera hacia la muerte.

El momento nunca será el ideal si no creas tú el momento.

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para escribir un comentario.