“Está bien celebrar el éxito,pero es más importante atender a las lecciones del fracaso” Bill Gates 

Hay que diferenciar los que beben por ocio, alterne, tradición o influencia social pero no tienen consecuencias por ello y por lo tanto no han enfermado.

La definición más breve, más práctica y más sencilla para definir al bebedor del enfermo es que, éste último, no consume por placer sino por buscar un efecto en el alcohol. Comprender que una vez que has enfermado y que ya no hay vuelta atrás es un gran paso y avance en la recuperación.

La duda no deja de ser una negociación y ésta,cuando es con el alcoholismo,suele inclinarse a la negación.

De todos modos,antes de preocuparse por el diagnóstico yo lo haría por las consecuencias que me acarrea el consumo. ¿Qué siempre que bebo tengo problemas? ¿Qué cada vez que consumo me excedo y no se parar? ¿Qué al día siguiente después de beber o al pasarme el efecto del alcohol me siento fatal y tengo mucho remordimiento? ¿Qué durante todos los años que llevo bebiendo me han hecho un desgraciado? ¿Qué todos están hartos de mí? ¿Qué estoy yo harto de todo y todos y lo único que quiero es beber?…

Siempre digo que en las preguntas introspectivas están las mismas respuestas.

Cuestionarse,dudar acerca de la forma de consumo,plantearse el dejarlo,etc son reflexiones muy sintomáticas y delatadoras.

En la mayoría de casos no importa que nadie nos diga si somos o no enfermos alcohólicos. Nosotros,ya lo sabemos.

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