Estar enfermo ya es jodido, pero encima tenerlo que estar por lo que hace otro …

Cuando nos preguntemos que significa la codependencia alcohólica, basta con releer el titular. Adquirir una enfermedad por preocuparse por la enfermedad de otro es de lo más absurdo que hay, pero así somos los seres humanos.

De todos modos se habla mucho y con facilidad de la codependencia pero hasta que no te toca vivirla, es complicado saber cómo se vive,padece, y siente.

Comprendo perfectamente a esas personas que no viven porque su amor es tan grande hacia el enfermo que, ellos también sufren con y por él. Los sentimientos y las emociones que genera esta enfermedad hacia los otros son de rabia, frustración, e impotencia por no saber o no poder ayudar. Incluso se sienten culpables, muchas veces sometidos a chantajes emocionales y diversas manipulaciones, cuando ya parece que no pueden más y estar hartos son capaces de sacar fuerzas de flaqueza y perseverar, seguir intentándolo, tener esperanza, luchar …

Es cierto que el enfermo se aprovecha de esta situación (he dicho «el enfermo»,no la persona) porque precisamente en eso consiste esta enfermedad: Anteponer la botella hasta a los propios sentimientos y y personas.

La codependencia alcohólica no es buena porque no deja de ser otra enfermedad derivada de la primera;el alcoholismo.Pero que no sea buena ni saludable no quiere decir que no sea comprensible.

Creo que es una enfermedad todavía más compleja que la causante porque ¿Quién abandona a alguien que quiere de verdad porque está enfermo?. Ese es la emoción y sensación de quien la padece, la perspectiva subjetiva de vivirla. Pero objetivamente, visto desde afuera, el planteamiento es muy distinto: ¿Por qué hundirse por alguien que no quiere dejarse ayudar o recuperar?

No se trata de un debate ni un dilema moral, sino de la realidad pura y dura que se vive en esta enfermedad.

De todos modos en el caso del alcoholismo, la codependencia no deja de ser asombrosa: ¡Enfermar sin consumir!

Hablar de este tema es muy delicado y sería frivolizar intentar dar soluciones a través de un artículo o una simple charla ya que en cada caso existe un contexto muy amplio y se debe abordar e intervenir con mucha cautela, sensatez, y amor.

Pero si escribo sobre ello es porque la mayoría de mensajes privados o llamadas que recibo van sobre este tema y, de alguna manera, quiero corresponder hasta donde puedo llegar.

Yo no tengo la solución mágica y soy de esos optimistas que siempre tienen la esperanza de que el enfermo puede recuperarse y luego, el familiar con tiempo, ayuda, y comprensión debe hacerlo también. Pero, cuando el enfermo no quiere hacer nada, personalmente pienso que al menos se debe salvar el familiar y no dejarse arrastrar por la corriente hasta llegar al abismo de la cascada.

Insisto, no es un tema fácil y con decisiones impulsivas e irreflexivas, sino que para mí es una enfermedad como otra que hay que pedir ayuda y tratar por personas capacitadas para ayudarnos.

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