Es el alma quien me empuja

«El necio da rienda suelta a sus enojos,pero el sabio sabe cómo calmarlo» Proverbios 29:11

 

En un bar de marcha,con una copa en la mano,o bajo un gran resacón de escándalo,no son lugares adecuados para cambiar esta dinámica de autodestrucción o suicido lento.

Me atrevería a decir que la decisión no se toma;se emprende.

Escrito así suena a incoherencia,pero la enfermedad del alcoholismo está «hecha» de pura contradicción y falta de lógica.

En primer lugar todos hablan de tomar la decisión cuando la mente no sólo esta empapada de alcohol,sino impregnada de tal modo que es incapaz de pensar con claridad,y mucho menos de decidir algo tan importante.

¡No somos máquinas,somos personas! Un alcohólico es un alcohólico por mucho que tenga buena voluntad y una sincera intención de dejar de consumir. No debemos olvidarnos que su enfermedad le produce una necesidad imperiosa de consumir y un deseo que supera lo insuperable.

Ni sustos,advertencias,accidentes,condiciones ni condicionamientos,ultimátums,ni nada de nada.La única alternativa es reaccionar,y la manera de hacerlo es pedir ayuda y ponerse en tratamiento.

A una persona que lleva toda la vida diciendo que lo va a dejar,que no va a volverlo a hacer más,que se arrepiente de todo lo que ha hecho por culpa del consumo,y a pesar de ello ha continuado bebiendo y repitiendo la misma historia,…es porque le pasa «algo» más fuerte que querer beber.

Detrás del consumo se esconden muchas carencias,inseguridades,falta de autoestima, y miedo en general.

Empatizo con todos ellos porque soy igual de alcohólico (ni más,ni menos). No recuerdo muy bien con exactitud qué pasó por mi cabeza para atreverme a decir basta. No hablaré de milagros,iluminaciones,ni sensaciones que puedan dar la impresión de paranormales,pero lo que sí es seguro que «algo» me sacó de ahí.

¿De dónde? Pues de ese océano de fantasías,irrealidades,surrealismo,ideas dispersas y confusas,rendición,inseguridades,y del pensamiento desorganizado que llevaba después de veinticinco años de meterme mierda y abusar del alcohol.

Primero me sacó,después tuve que poner de mi parte,por supuesto.

¿Y cómo pude sacar fuerzas? No lo sé,si lo supiera lo trasmitiría a todas las personas que le suceden lo mismo. Pero que por muy mal que estemos,muy hundidos y destrozados,siempre hay «algo» o «alguien» que te empuja,te estira,y te ayuda como mínimo a salir del barro. Lo que hagas después,una vez fuera …ya depende de ti.

Entre copa y copa,borrachera y borrachera,decepción y decepción, …vino mi alma y me dijo:¡Vamos Mica,hay que salir de aquí!.

 

 

2 Comments

  1. Martin Cifre James en Facebook el 13 marzo, 2015 a las 6:38 am

    Algo te empuja misteriosas fuerzas se apoderan de ti en el momento clave, ¿cuanta gente ha hecho cosas inexplicables bajo los efectos del alcohol? ¿conducir ebrio y pasar al lado de un precipio para llegar a casa? ¿ manejar borracho con tus hiLeer más ..

  2. Elena Guisado en Facebook el 13 marzo, 2015 a las 6:51 am

    Yo sabia que no podía seguir llevando una vida de consumos,veia que mi vida era una mierda.
    Quería que todo cambiara,ya estaba mas que harta de estar mal,cada día era lo mismo,beber,discusiones…
    Mis ultimos años ya no reia,lloraba.Leer más ..

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