¿Enfermar? ¡Sólo enferman los demás!

 

«No hay nada más repartido en el mundo equitativamente que la razón: todos están convencidos de tener suficiente» René Descartes

 

A los bebedores habituales o de riesgo por la forma,cantidad o intención de consumo,nos da la impresión de que tenemos una especie de «superpoderes» que nos hace inmunes a la enfermedad del alcoholismo.

Tenemos el firme convencimiento de que eso nunca nos va a pasar a nosotros,sino que sólo les sucede a los demás.

Tal vez sean los constantes efectos del alcohol o que de tanta intoxicación hemos perdido o distorsionado el sentido de la realidad,que ya no tenemos miedo ni prestamos atención a los múltiples y evidentes síntomas que nos van advirtiendo de la posibilidad de ello.

El alcohol no entiende de sexos,edades,razas,condiciones sociales o culturales. Él no hace distinciones, …se lleva por delante a quien se tenga que llevar.

Vivimos una época de «normalización» del consumo:lo vemos tan normal,tan cultural,tradicional,social y permisivo que le hemos perdido el respeto.

Yo era de esos,de los que creía que a mí nunca me pasaría. Estaba tan convencido que incluso me jactaba y con una suficiencia absurda me reía de las posibles consecuencias. Cuando lo vi,no es que ya fuera tarde sino que ya ni siquiera existían cuerdas de longitud suficiente para sacarme del pozo.

Afortunadamente no sé como conseguí agarrarme al extremo de una de esas y lograr sacar la cabeza,pero a veces uno no tiene tanta suerte.

Hoy estoy escribiendo aquí porque lo viví,sentí,comprobé y experimenté.

Realmente,…no le deseo a nadie que cometa este error tan habitual y a la vez peligroso,confiarse. No se lo deseo porque puede que no se llegue a tiempo o sea demasiado tarde cuando se entere.

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