Enfadado con el mundo

«¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido» Juan Rulfo

 

Ese es nuestro estado «natural» por excelencia,el de los alcohólicos:cabreados con todo. Enfadados con el mundo. Como si este nos debiera algo o tuviera la culpa de nuestra enfermedad.

De ahí la importancia en significar y remarcar la diferencia entre abstenerse o recuperarse,dejar de beber o aprender a vivir sin alcohol.

Cuando el alcohol maneja las riendas de nuestra vida entra desde la lógica de la enfermedad ese estado de ánimo de rebeldía con y para todos,pero lo que no es normal ni sano es que cuando dejamos de beber sigamos con esa misma actitud.

Entiendo que la prioridad para una persona desesperada por las consecuencias del alcohol,su primer y exclusivo pensamiento u objetivo sea el de parar este infierno al precio que cueste. Pero considero absurdo dejar de beber y dejar de vivir por ello.,consiguiendo después de muchos años un estado de sobriedad que nos hace alcanzar un bienestar y tranquilidad y no saber disfrutarlo para vivir con ganas e ilusión.

Que nosotros cambiemos no significa que el mundo lo haga también. probablemente si decidimos ponernos en tratamiento y recuperación,lo más seguro es que el mundo siga exactamente igual. Incluso la perspectiva de él puede resultarnos más frustrante y decepcionante al no tener sustancias que nos alteran las conductas mentales y la percepción.

Creo en la recuperación y creo en volver a ver el mundo sin enfado ni desilusión. Tal vez esos sean los primeros síntomas de que estamos haciendo las cosas bien.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Scroll al inicio