Encantadores de serpientes

Zalameros, aduladores, pícaros, embaucadores, artistas … ¡Cuántos calificativos nos pueden describir a los enfermos alcohólicos!

Precisamente nuestro carácter extrovertido rompe con los moldes del estereotipo de abandonado y dejado que uno imagina enseguida que le viene la palabra alcohólico a la cabeza.

Los alcohólicos resultamos en apariencia ser tíos muy graciosos y simpáticos. Es parte de nuestro guión. ¿Quieres beber? Aprende a encantar.

Me río de esos encantadores de serpientes que visualizamos en las películas que con una flauta hacen que el bicho baile a su son. Nosotros somos capaces de que la serpiente baile, pase el sombrero, vaya al bar con el dinero recaudado, … y nos traiga una cerveza destapada.

Agudizamos nuestro sexto sentido, el de la manipulación, de tal manera que somos capaces de cualquier cosa por satisfacer nuestra necesidad.

Los enfermos vamos de «camuflados» durante un tiempo (incluso ese tiempo pueden ser muchos años),

Nuestra enfermedad hace que intentemos pasar lo más desapercibidos posibles para poder seguir bebiendo.

Buscamos la aprobación ajena y caer bien a los demás (a los nuestros, esos que tenemos cerca … no nos importa porque ya nos tienen calados y es un trabajo en vano)

Por eso no es de extrañar que muchas veces cuando alguien toque fondo por el alcohol o le suceda una tragedia,la gente de su alrededor se sorprenda y no creyera que estaba tan enfermo para llegar a esos extremos.

Una cosa es lo que vemos en la calle y otra muy diferente la que sucede en el hogar.

https://youtu.be/EYrJfm3NTKI

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