El puzle de tu vida

La “suerte”, mejor el privilegio ya que no creo en la suerte, de a través de la recuperación ir tomando conciencia del motivo de esa tristeza y angustia vital, mi inseguridad y falta de autoestima y una vida llena de caos, desorientación y confusión en la que me había convertido y atribuirlo con buen criterio al consumo prolongado, abuso, e incapacidad de control … me aliviaron sirviéndome a la vez de una fuerte motivación para superarme día a día con ilusión y creando nuevos proyectos.

Para ello, utilizamos todos los recursos posibles, aunque sea hacer el ridículo. Justificarse y buscar excusas es tarea fácil. Para ello utilizaremos todos los recursos posibles de los que nuestra mente manipuladora dispone: comparación, suavizar y minimizar las consecuencias, normalizar el consumo, desdramatizar los comportamientos, culpar a la sociedad, a nuestra infancia, a cualquier etapa o circunstancia de un porqué, qué realmente no existe.

Entiendo y comprendo que todos podríamos buscar un motivo ante los demás para justificarnos del por qué actuamos de una manera u otra, pero eso no sirve de comodín o salvoconducto para tener licencia para autodestruirnos ni rendirnos.

Por la vía rápida, con prisas, con inmediatez y ansias de resultados, con la fantasía de querer cambiar un infierno en cuatro días sustituyéndolo por un paraíso de tranquilidad, a nuestra manera sin pretender cambiar nuestras antiguas conductas y hábitos, con los mismos ambientes y entornos, con la misma actitud prepotente y soberbia, pero sólo sin beber o con mera abstinencia … así no se llega a ninguna parte.
Tal vez esta es la fase más conductual: necesitamos, si queremos recuperarnos, cambiar los hábitos, costumbres, ambientes, entornos, comportamientos y pensamientos que teníamos cuando consumíamos y ese proceso nos va a llevar tiempo, esfuerzo y mucha perseverancia para reinventarnos.
Por último, por muy bien que hayamos dado todos esos pasos, si no conseguimos mantenernos en ese estado con una sensación de bienestar sin la necesidad de consumir, habrá sido lo mismo que nadar para acabar muriendo en la orilla.

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