El portazo

 

El portazo es la mejor «técnica» y estrategia que utilizamos los enfermos para irnos a beber con una excusa.

Normalmente, el «portazo» suele provocarse.

Consiste en llegar a casa sin querer hacerlo, sino por condicionamiento o porque nos están esperando ya de muy mal humor, interrumpiendo nuestra sesión alcohólica de estar en los bares o donde fuere, haciendo el imbécil y bebiendo con los camaradas de barra.

Entonces, cuando hay ese «toque de corneta» de retirada, en la que te avisan o llaman para que regreses, te sienta muy mal porque lo que desearíamos es continuar bebiendo, bebiendo, y bebiendo.

El regreso a casa para un alcohólico es incómodo porque no se siente a gusto en ella, ni con su familia, ni con sus costumbres, ni nada. Como si fuéramos chavales, nos tomamos ese regreso como un castigo.

Cuando llegamos, evidentemente no solemos ser bien recibidos sino más bien todo lo contrario: con gestos de desprecio, miradas que sentencian, ademanes de repugnancia, y muy malas caras que trasmiten el «otra vez igual».

Ahí es cuando recurrimos a tan vil y mezquina estrategia de compadecernos, hacernos los incomprendidos, y acusar de que bebemos a los demás precisamente por eso, porque nunca nos tratan bien. Aprovechamos esta ocasión de rechazo lógico y comprensible por parte del familiar para crear una discusión, un conflicto, un motivo, cualquier cosa … que siempre será exclusivamente una excusa y nos damos media vuelta haciéndonos los dolidos y ofendidos, dando un portazo y regresando de vuelta al lugar que mejor nos encontramos en nuestra mediocre vida;junto a una botella.[youtube]https://youtu.be/ye6JssTdnvw[/youtube]

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