El niño que no creía en los reyes magos

 

«Los lamentos son el lenguaje de la derrota» Stephen Crane

 

» ¡Joder,siempre estás con esa misma cara de asco! Es que sólo verte me entran ganas de volverme ir a beber. No sé ni porque vengo a casa. Al menos en el bar,mis amigos me entienden y no me dan mal rollo…»

Voy a rebobinar unos instantes atrás, antes de que la persona anterior escupa todas esas ofensas e imaginar el monólogo interno del receptor del mensaje: » Ya vuelve otra vez todo borracho. Seguro que ahora lo primero que hará es insultarme y atacarme. No sé que cara poner ni que actitud adoptar, si de todos modos la tomará conmigo. Ya no lo aguanto más….»

Este breve y resumido fragmento es el pan nuestro de cada día en cualquier hogar donde vive un enfermo alcohólico. No importa el género (siempre tiendo a poner al hombre de alcohólico,pero como está el panorama y el elevado ascenso de mujeres que están enfermando,actualmente es indiferente el orden de los factores).

El niño que ya no creía en los reyes magos es un título que me da pié a escribir durante años o siglos,si pudiera vivirlos,sobre esas pequeñas historias cotidianas consecuencia del alcoholismo.

Ese niño somos todas esas personas que vivimos en el desencanto. Es cierto que no importa ser alcohólico para padecerlo pero también lo es que el enfermo alcohólico, además de sus innumerables consecuencias por el abuso o mal uso del alcohol,queda atrapado y encadenado a la amargura y frustración vital.

Ese niño que sólo dejó de ser niño por su forma de soñar,no de comportarse, transformó un mundo que antes estaba lleno de colores. Ese niño que cogió la botella y se construyó unas gafas para observar el mundo,no se dio cuenta que el cristal de la botella sólo se lo dejó verlo todo de un color;gris.

Madurar no es crecer a lo alto y a lo ancho,es hacerlo interiormente. Los alcohólicos no maduramos nunca. Los alcohólicos no creemos en nada excepto en la botella. Los alcohólicos no aceptamos la culpa ni asumimos las consecuencias. Los alcohólicos somos niños … egoístas:solo echamos la culpa al mundo de nuestros actos y comportamientos.

Yo he sido muchos años unos de esos niños alcohólicos egoístas,pero soy afortunado y tuve la suerte de comprender una cosa:¡Los reyes magos existen,pero el único lugar desde donde no se pueden ver nunca es desde dentro una copa![youtube]http://youtu.be/4xjPODksI08[/youtube]

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