El mundo no nos debe nada

Que seamos enfermos no significa que por ello seamos especiales. Es cierto que lucho con pasión y vocación para concienciar del concepto enfermedad en esta incrédula sociedad que todavía hoy, sigue viéndonos de una manera despectiva en muchas ocasiones con sus estereotipos y prejuicios dudando incluso de que lo sea.

Pero no por considerarnos como enfermos y no unos viciosos o que bebemos porque queremos, y entender que realmente lo hacemos porque lo necesitamos quiera decir que sirva de justificante de nuestros comportamientos bajo los efectos del alcohol y mucho menos de atenuante de ellos.

Si realmente estás enfermo de alcoholismo y lo comprendes … no puedes imaginar el peso que te quitas de encima y lo aliviado que puedes llegar a sentirte al sustituir ese «soy una mala persona» por «soy un enfermo».

Pero tener esta enfermedad que durante años nos ha conducido a través del camino de la amargura y la frustración no puede hacernos estar enfadados con el mundo por ello ni mucho menos culparle.

El mundo, la gente, la sociedad,… nadie nos debe nada. Hemos enfermado pero darle la culpa a algo o alguien significa, aunque no bebamos y permanezcamos en abstinencia, que seguimos estando enfermos.

Para recuperarse de alcoholismo, además de necesariamente dejar de beber, hay que cambiar esa perspectiva de enfado con el mundo y pensar que éste no va ni debe cambiar, sino que somos nosotros que tenemos que hacerlo si queremos ser responsables de nuestra recuperación.

 

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