El juego de «¡Ayúdame, por favor- Déjame en paz!»

En sólo unas horas podemos pasar a ser, los alcohólicos, de los tíos más arrogantes, soberbios, y prepotentes a unas pobres víctimas buscando compasión y pidiendo ayuda desesperadamente con las más miserables y ruines expresiones.

¡Es un juego que sabemos practicar muy bien! ¿Por qué ? Porque nos ha salvado en muchas ocasiones durante años y años: Jugar con los sentimientos de los que nos quieren.

Pasar del » A mí déjame en paz, no te metas en mi vida, yo ya sé lo que hago, preocúpate de tus asuntos,…» al » ¡Por favor, perdóname! No lo volveré a hacer, tú eres lo que más amo del mundo, la única persona que me comprende y me puede ayudar, sin ti me moriré, no me dejes ahora, te necesito,…» sólo hay unas copas de diferencia.

Fanfarronear, jactarse de lo bien que nos va todo, alardear de autosuficiencia, de que a nosotros nadie nos ha ayudado y siempre nos hemos buscado la vida, aparentar seguridad y saber estar, …no es más que uno de los efectos del alcohol. Un efecto que nos produce un estado de euforia, de falsa seguridad, de desinhibición, de inmadurez.

Cuando esos efectos desaparecen, asoman «los otros», los de la derrota, el remordimiento, la falta de autoestima, el arrepentimiento, la tortura psicológica de darnos cuenta lo payasos que somos, los de «te lo juro, te lo prometo, no lo volveré a hacer más»…

Nuestra actitud cambia de la noche a la mañana, y eso no es por una inestabilidad o alguna patología rara sino simplemente por una sustancia que va y viene haciendo lo que le da la gana con nosotros.

los enfermos alcohólicos somos unos peleles sometidos a la botella, y si no le ponemos remedio y nos ponemos en tratamiento, esas personas que nos aman y a las que nosotros nos creemos que les engañamos con facilidad, …acaban desapareciendo.

Luego vienen los llantos y lamentaciones, pero esta historia no es nueva ni exclusiva, esta es la historia de cualquier alcohólico. No tiene nada de especial.

Al final, esta partida ni se gana ni se pierde sino simplemente, haciendo alusión a las primeras máquinas recreativas ochenteras, termina con un Game over.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Scroll al inicio