El gran hipnotizador

 

Cada día veo la desesperación de la familia y entorno por intentar ayudar a alguien que no quiere dejarse hacerlo. ¿Cómo es posible-se preguntan.si le está destrozando la vida,que no vea las consecuencias?

La botella te hipnotiza. Es el «atajo prometedor» para recorrer todos esos caminos a los que no nos atrevemos a cruzar o seguir nosotros solos: Miedos,temores,angustias,inseguridades,huidas y escapes,desencanto vital,…

Si eres joven porque eres joven y crees que nunca te pasará nada,si es por una mala etapa porque piensas que empapado de alcohol pasará más rápido o las consecuencias no nos afectarán,si estás en la mediana edad porque crees que de todos modos ya has hecho todo lo que tenías que hacer y te has ido desilusionando o decepcionando a medida en que los sueños no se convertían en realidad,si eres maduro porque encuentras la mágica «medicación» para afrontar la soledad a la que el ciclo vital te ha conducido,…,en definitiva,siempre tenemos una excusa para buscar la «vía rápida».

El alcohol no es un quitapenas,no hace desaparecer los problemas,no soluciona nada,sino que lo empeora.

Todo esto ya lo sabemos de sobra pero ahí está la potente atracción de esta droga:su poder hipnotizador. Te atrapa,te convence de todo lo contrario,te anima a que no hagas caso a nada y a nadie,te incita a que te rebeles contra el mundo porque no vale la pena,a que no existe un significado en esta vida,y así otras muchas convicciones para que sigas consumiendo.

Cuando hablo de tratamiento y recuperación como una única alternativa,me refiero a eso precisamente: A que aparezca algo,alguien,una señal,un milagro,cualquier cosa que sirva para romper  ese clic y haga el chasquido o toque la tecla exacta para que el enfermo reaccione y salga de ese estado permanente de hipnosis.

Prometer soluciones es vender humo. Que el enfermo reaccione es el paso más difícil que existe en esta enfermedad. Y para que reaccione,no solo debe saber que el alcohol le arrastra a malas consecuencias y que puede ser perjudicial,sino concienciarse y reconocer que ha quedado atrapado en esa tela de araña y no sabe cómo salir. Es ahí entonces,cuando se reconoce la enfermedad y se pide ayuda,cuando no debemos fallar ni desaprovechar la ocasión.

Me reafirmo y mantengo siempre la misma postura:No es sencillo que el enfermo se deje ayudar pero nunca,nunca,nunca…hay que perder la esperanza.

Es cierto que muchos no lo lograrán,pero también lo es que cada día,en este planeta,mucha gente dice ¡basta! ,coge el toro por los cuernos,se enfrenta a la vida sin anestesias,y sale del pozo superándose a sí mismo.

Por lo tanto,miremos siempre la parte positiva.

1 Comment

  1. Martin Cifre James en Facebook el 2 agosto, 2015 a las 7:54 am

    Muchos de nosotros hemos hallado en la sustancia como el elixir magico que ahogaba nuestras penas, creyendo que su efecto nos hechizaba para olvidar cosas desagradables de nuestro pasado, o para resolver algun conflicto emocional como una discusLeer más ..

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