El final del tratamiento ¿y ahora qué?

Parto de la premisa de que recuperarse no es abstenerse, sino aprender a vivir sin la necesidad de beber. Imaginar, visualizar y proyectar un futuro donde el alcohol no entra ni siquiera en imágenes.

Asociamos rehabilitación a un período temporal para progresivamente curarse de alguna dolencia, pero en el caso del alcoholismo, al ser una enfermedad crónica e irreversible, se enmarca en un contexto más amplio y complejo que podríamos resumirlo en una fase de aprendizaje y comprensión para saber y disfrutar a la vez, vivir sin necesitar alcohol.

Cuando hablo de recuperación no me limito a la simple abstinencia, sino a un proceso muy duro y complejo siguiendo todas las fases correspondientes para encauzarla: desintoxicación  competencia exclusiva de profesionales y especialistas  , rehabilitación y deshabituación  podríamos referirnos al cambio conductual y a superar la abstinencia psicológica que nos viene un tiempo después cuando ya nos creemos curados  y la reinserción social nosotros dejaremos de beber y cambiaremos, pero la sociedad seguirá muy probablemente igual y habrá que aprender a adaptarse y sobrevivir a ella sin alcohol.

Hay que rehabilitarse mediante la recuperación, la cual es la suma del todo. Es una palabra con un significado muy implícito: es una forma de decir o decirnos que ya estamos curados pero que la enfermedad es crónica y de por vida, por lo cual permanece ahí latente. Si no la tenemos presente, es muy fácil volver al inicio del proceso.

YO NO DEJE DE BEBER PARA SUFRIR, SINO PARA RENACER

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