El efecto «anécdota»

 

Las anécdotas son sólo eso …anécdotas.

Cuando se trata de contar historias divertidas provocadas por el exceso de alcohol, la gente solo cuenta y se acuerda de las buenas, las graciosas, las que han acabado bien.

Se narran con exageración, se magnifican más con el tiempo, se alzan de héroes a sus protagonistas,… y la gente sigue divirtiéndose y partiéndose con ellas.

¿Por qué nos resultan tan divertidas? Porque son cómicas y surrealistas. Como en una comedia, lo absurdo se convierte en lo divertido.

Pero … ¿Y todas las cosas malas, escatológicas, vergonzosas, ridículas, y desgraciadamente trágicas?

Sin son con alcohol por en medio, se omiten o se esconden.La anécdota pierde el significado y pasa a convertirse en un mal trago que hay que procurar borrar de la memoria.

En la actualidad, las nuevas tecnologías permiten grabar al instante la situación y que millones de personas lo puedan ver por la red. Los jóvenes se aficionan a ello y recurren a lo más disparatado. Se graban unos a otros en estados de embriaguez que asustan y comportándose temerariamente.

El alcohol no hace ninguna gracia. Hoy hablaba con mi hija y comentábamos sobre este tema. Ella tiene quince años. ¡Es cierto, yo le puedo contar historias que tienen su comicidad sobre mis veinticinco años de «carrera» alcohólica, pero …¿Seré capaz de explicarle con detalles todas esas situaciones embarazosas y no tan graciosas que hice en mayor núnero que las cómicas?

Por cada historia divertida que se cuenta y se magnifica de los consumos abusivos de alcohol, hay cien patéticas y bochornosas.

[youtube]https://youtu.be/yD8DcgpLp_w[/youtube]

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para escribir un comentario.