El amigo con quien nadie quiere ir ni estar.

 

Nos preocupa como debemos hablarles a nuestros hijos sobre prevención en la toma de alcohol porque tal vez no sepamos como hacerlo. Existen varios modelos de aprendizaje entre padre e hijos pero en un tema tan delicado para el posterior desarrollo de su vida, explicarles que algo tan social y permitido como es el consumo, se puede convertir en algo muy perjudicial.

En primer lugar porque la mayoría se lo enseñamos o trasmitimos dando nosotros mismos,los padres, un mal ejemplo. Por otra parte, porque intentamos prohibir algo que todo el mundo hace y nos dirigimos a ellos con amenazas y hablándoles como a críos,cuando son pequeños hombres que en nada,no nos daremos cuenta y ellos ya estarán cuidando de nosotros y habiendo formado su propia familia.

A los jóvenes hay que educarles en el consumo resaltando los beneficios de no caer en la trampa que nos tiene preparada esa botella que a todos nos llama y atrae como inofensiva y gratificante.

Que aprendan a fijarse en lo que no hay que hacer

Por ejemplo: Ese amigo con el que nadie quiere ir o estar.

¿Quién es ese amigo? Pues el de siempre, ese que cada vez que hay una velada o una experiencia nueva para salir y disfrutar (recordemos que los jóvenes cada vez que van a una acampada, a un concierto, a un evento, un viaje, …suele ser sus primeras experiencias sin sus padres y en compañía de otros amigos de su edad) siempre hay uno que da la nota. Bebe demasiado, se pelea, crea conflictos, discusiones, en ocasiones rompe la toda la jornada porque hay que estar pendiente de él y a veces incluso tenemos que llevarlo a atención médica por su abuso de alcohol.

Ese «amigo» puede que lo haga alguna vez muy contada y su actitud sea similar a la del resto de la manada. Pero cuando eso empieza a ser frecuente, ese mismo amigo se convierte en enemigo porque inquieta e incomoda con su presencia. El grupo social formado entre ellos, poco a poco adquirirá una conciencia de ello y comenzará a evitarlo en la medida posible.

«¿Quieres ser como tu amigo ese que cada vez que bebe os jode la fiesta?» Esta pregunta a un adolescente o a alguien que se inicia en los consumos le hará reflexionar mucho más que una imposición o una orden.

A los jóvenes hay que informarles, enseñarles, educarles con ejemplo, pero nunca obligarles porque  «la letra con sangre no entra».

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