Nos hemos acostumbrado a asociar alcohólico con borracho, tirado, dejado, incluso en algunas ocasiones lo visualizamos como marginado y excluido social, y hemos estereotipado esta figura de tal manera que nos hemos olvidado de que no significa eso, sino que es un concepto mucho más complejo y del que existe mucha ignorancia respecto a su significado.

El alcohólico puedes ser tú, un familiar cercano, el vecino, el taxista que te ha traído a casa, el piloto que te lleva de viaje, el farmacéutico que te ha recetado una medicación errónea, el policía que debe proteger, el profesor que educa a tus hijos, … ¡Cualquiera!

Las consecuencias del alcoholismo pueden clasificarse a ojo en dos:

Directas: (comportamientos y conductas, irresponsabilidad, inmadurez, conflicto y enfado con todo y todos, accidentes, agresividad, despreocupación, absentismo laboral, problemas judiciales y económicos, etc.)

Indirectas o colaterales: Las que no se ven tanto o no se atribuyen tan fácilmente a la enfermedad:  Niños que no quieren llegar a casa porque tienen miedo de encontrarse con sus padres, padres que no duermen esperando al joven que ha salido de marcha, matrimonios sumidos en la mediocridad y la tristeza porque uno de los dos prefiere la botella antes que su pareja, anulaciones y manipulaciones continuas a los familiares, inestabilidad familiar, laboral y social, irritabilidad y generar un clima de tensión continúo, etc.

Esos últimos son los efectos y las consecuencias que destrozan vidas y familias, porque los primeros son la autodestrucción de la propia persona que ha enfermado. Sin embargo, estas consecuencias son la extensión de la enfermedad.

Cada vez que alguien enferma de alcoholismo … detrás, indirectamente, enferman muchos más.

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para escribir un comentario.