Dentro y fuera

La explicación más evidente y realista de este comportamiento tan diferente que a veces, no siempre, tenemos los alcohólicos de ser de una manera en casa y comportarnos de otra distinta en la calle, es más sencilla de lo que parece porque no es más que un mero mecanismo de defensa o supervivencia alcohólica (llamemosle como queramos).

Por norma, en casa todo es mas negativo, pesimista, triste … incluso en ocasiones nuestra actitud es más parecida a la de un ogro que a una persona. Esto se debe a que allí, ya nos conocen y nos tienen calados y todas nuestras estrategias manipuladoras ya no funcionan.

En cambio, en la calle somos más simpáticos, generosos, espléndidos y amables. El motivo sigue un patrón de manipulación también: Agradar, convencer, impresionar, caer bien.

Tenemos la autoestima tan baja y por los suelos que queremos agradar siempre y buscamos permanentemente la aprobación ajena. Por otra parte, al no conocernos bien ni íntimamente, es más fácil actuar y engañarles.

Tristemente, los alcohólicos necesitamos siempre estrategias manipuladoras, de trama y premeditación para seguir sobreviviendo en esta mierda de infierno llamado alcoholismo.

 

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