Del no poder, al no querer

Tal vez esa sea la diferencia que, en Las Ovejas de Mica nos caracteriza, de muchos métodos y objetivos de distintos programas. Trabajamos con un 99% de amor y el resto, metódicamente.

No hay nada que aprender porque no hay nada que enseñar. No somos una escuela ni una academia para que las personas enfermas aprendan a consumir o a controlar, al igual que a no beber o drogarse y saber abstenerse. Hay que comprender que se trata de un proceso.

Entender que es una enfermedad y que los daños repercuten a terceras personas, comprender que por sí solos y sin dejarnos ayudar será tarea casi imposible, comprender que el hecho de abstenerse es privarse y el de recuperarse es renacer.

No enseñamos, trasmitimos. Trasmitimos la ilusión de unos a otros que conseguir tener una vida plena, satisfactoria y de bienestar sin necesidad de alcohol o drogas … ¡Es posible!

Como patrón de esta nave, he tenido que hacer muchos esfuerzos para tolerar programas en los que estaba totalmente en desacuerdo, aguantar a muchos que por tener una formación ha intentado desestabilizar con ataques indiscriminados y juzgando lo que ni ha visto ni conoce.

Evidentemente no tengo la verdad absoluta y probablemente tenga mucho desconocimiento sobre muchas cosas de esta enfermedad, pero hay una en la que no me muevo y me quedo anclado: sino cambias tu vida anterior por una nueva sin recaer en las mismas actitudes, comportamientos, pensamientos, etc. muy difícil es. Sin humanidad, valores y amor … no hay recuperación.

Y como consecuencia, seguiremos manteniéndonos firmes en nuestra meta: El trabajo que realizamos no es la abstinencia, es la insistencia de que el enfermo tome conciencia de la enfermedad y un autoconocimiento de sí mismo para que pase de “no poder ” a “no querer hacerlo”.

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