Dejar no es lo mismo que sustituir

«Poder decir adiós es crecer»  Gustavo Cerati

 

Dejar el alcohol para sustituirlo por otra sustancia,persona o actividad,no es ningún remedio,ni mucho menos forma parte de ningún tratamiento adecuado.

Esa dependencia o «enganche» ,que forma parte junto con muchas más,de la conducta alcohólica no se «parchea» (se tapa o camufla),sino que debe eliminarse si la intención,más que dejar la bebida en sí, es recuperar la vida que lentamente nos bebimos.

Por supuesto que al dejar al alcohol nos entra un «vacío vital» muy difícil de rellenar. Precisamente para eso están los programas de recuperación y deshabituación (no sólo física,sino emocional y psíquica).

«Reinventarse» es una palabra que está muy de moda pero que muy pocos cumplen o son capaces de llevar a cabo.

La diferencia entre «tapar» y «enterrar» la botella está en el crecimiento personal, la capacidad de gestionar y resolucionar problemas,y la de crearse un proyecto de vida sin necesidad de estar pensando en el alcohol.

Quien tapa la botella,lo tendrá muy fácil para volver a destaparla cuando las cosas no vayan como él esperaba. En cambio,quien la entierra muy profunda y alejada,es muy probable que con los años ya ni se acuerde en que lugar la puso.

Por otra parte,si dejamos de beber pero seguimos con la misma actitud y en el mismo lugar de siempre,supliendo una carencia por otra (aquí existe una tendencia a generalizar con otra sustancia pero yo,personalmente,me atrevería a decir que sucede más con las personas),cuando la «sustituta» no nos vaya bien,es muy posible que recurramos a nuestra vieja amiga.

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