Decisiones precipitadas

 

«La conciencia vale por mil testigos» Quintiliano

 

Es tal la desesperación de nuestro estado de angustia permanente que casi todo lo hacemos mal,rápido,impulsivo y sin reflexionar en absoluto.

Esa toma de decisiones precipitadas no son culpa de nuestra incapacidad, sino de nuestra enfermedad.

Reconocerse como un enfermo, incluso aunque estemos consumiendo, nos puede ayudar mucho en un futuro próximo a la hora de decidir recuperarnos.

Estas conductas cuando somos alcohólicos, surgen de la necesidad. Vamos con el piloto automático puesto,con el chip de consumidor. ¿Qué hay que mentir? ¡Pues lo hacemos! ¿Qué vamos a hacer daño a otros con nuestra forma de actuar? ¡Primero nos buscamos la dosis,luego pensaremos en los efectos colaterales! …

Cuando estás atrapado por el alcohol no hay mucho que negociar. La prioridad es beber,caiga quien caiga. Cada año se hace más difícil de disimular,esconder y obtener,por eso a medida que enfermamos, más irracionales nos comportamos.

¿Juicios morales? Bueno,más bien tratamiento y rehabilitación. Luego ya habrá tiempo desde la recuperación y en un estado de sobriedad de recapacitar,arreglar o solucionar lo que tenga arreglo,y compensar.[youtube]http://youtu.be/Zi8vJ_lMxQI[/youtube]

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