¿De que excusa me visto hoy?

Despertarse cada mañana y tener que mirar en el armario la excusa que nos vamos a poner es agotador. El suplicio, calvario y agonía de despertar sin ganas de vivir, sabiendo que desde que nos despertemos hasta que nos volvamos a acostar todo van a ser mentiras, tramas, ex- cusas, chanchullos, rollos, películas y un largo etcétera. Simplemente para poder beber.

Cuando te casas con el alcohol, necesitas aprender a mentir muy bien y ampliar constantemente tu repertorio de excusas. “Antes no era así, no se comportaba de esta manera, no estaba tan enfadado con el mundo” se oye comentar proviniendo de los más allegados el cambio que ha experimentado esa persona.

Enfermar de alcoholismo te obliga a llevar una doble vida permanentemente. Necesitas aparentar una cosa que no es. Y esto no es vivir. El estar todo el día mintiendo, disimulando, y aparentando, es un desgaste y una agonía que te va destruyendo muy lentamente.

Siempre he tenido claro que un alcoholismo escondido y camuflado es una manera de torturar y suicidarse muy lentamente.

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