Daños colaterales

Esa «normalización» del consumo de alcohol como algo social y bien visto, aceptado y legal, cultural y patrimonio de nuestros genes e historia, tarde o temprano acabará pasándonos una factura social mucho más grande que otros problemas de actualidad que tanto nos preocupan.

¡Esto va a más! Se extiende. Se extiende a todos los ámbitos: perfiles, clases sociales, géneros, edades, etc.

Los seres humanos somos así: Siempre confundimos libertad con libertinaje.

Los daños colaterales del abuso de alcohol, del exceso, del consumo exagerado y desproporcionado van más allá de lo que podemos imaginar.

Podría hacer una extensa lista de ellos tan larga que sería interminable, pero sólo para concienciar me quedo con algunos de ellos significantes:

Familias rotas y destrozadas, padres que no duermen esperando a sus hijos adolescentes cada vez que salen, accidentes de todo tipo que podrían evitarse si no estuviera el alcohol de por medio, rupturas y separaciones de parejas, niños creciendo en ambientes familiares muy tensos por culpa del alcohol, carreras profesionales y laborales truncadas, trastornos y patologías asociadas graves, soledad, ansiedad, angustia y depresión, y un sinfín más.

Los daños del alcoholismo o abuso del alcohol no sólo repercuten en el que consume, sino en todos los que le rodean o conviven con él.

¿Todavía alguien sigue pensando que no existen los daños colaterales?

Esto, suma y sigue.

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