Cuando ya consigues que los demás pongan la cara de «no me creo nada»

Por insistencia, por mentiroso, por aburrimiento, por desesperar continuamente, por abusos, por consumo prolongado, por todas esas cosas que van sumando … al final, lo consigues: Perder todo. La confianza, el respeto, la credibilidad, tu autoestima, tu persona.

Beber mucho es fácil, tener episodios de abuso de consumo a lo largo de una vida tampoco es que sea una «tarea» muy complicada, pero para llegar a enfermar de alcoholismo hay todo un trabajazo.

¿Un trabajazo?  Sí, un laborioso y currado proceso.

Uno no enferma de la noche a la mañana ni después de una borrachera. Uno enferma por su trayectoria y gran dedicación a la botella. Enferma con los años, con las consecuencias, con sus correspondientes avisos y advertencias de sus seres queridos, enferma a pesar de saber que no le sienta bien el alcohol, que está bebiendo demasiado, que se está pasando, que está empezando a depender, a coger tolerancia y cada vez necesita más, que empieza a perder control cada vez que lo hace. Enferma aún cuando su vida comienza a desmoronarse, cuando lo social, laboral, económico empieza a agujerearse, cuando su estado psicológico comienza a deteriorarse, cuando su cabeza se va metiendo en una burbuja de confusión, cuando empieza a estar todo el día anestesiado, cuando empieza a perder el sentido de la vida, las ilusiones, los sueños. Enferma cuando se va aislando o los demás le van apartándole de su entorno o círculo, cuando empieza a quedarse solo, …

¿Es tan sencillo enfermar?  Visto de esta manera más detallada de como uno va cediendo las riendas de su vida a la botella la cosa no parece tan fácil. Se nota que para llegar a ser alcohólico, detrás hay todo un historial que se va elaborando lenta pero progresivamente en ese proceso.

Por esta misma razón no todos los bebedores de alcohol son alcohólicos. Porque precisamente, aunque beban, saben detenerse o parar esta caída libre en la espiral de la autodestrucción.

¿Cara de «no me creo nada»? Sí, ese es un síntoma muy «casero y campechano» que evidencia que detrás de esa copa que te estás tomando no hay un propósito de diversión, ocio, alterne o placer, sino que hay una trayectoria tan larga, intensa que los demás, cuando te miran … automáticamente ya te ponen esa cara.

Después, cuando hemos enfermado, vamos buscando causas, explicaciones, por qués, etc pero el desgaste psico-emocional que hemos sembrado ha echado unas raíces tan potentes en los demás que ya nadie les quita esa cara que nos hemos ganado a pulso para que la tengan.

¿La manera de destensar esos rostros de desesperación, angustia, e incredulidad? ¡La misma de siempre; recuperándonos!

Con el alcohol, cuando cruzas la linea, sólo hay una posible manera de remediar o rectificar y no siempre garantiza el éxito: ponerse en tratamiento, demostrar con hechos, y dejarse de promesas y verborrea barata.

2 Comments

  1. Martin Cifre James en Facebook el 24 noviembre, 2015 a las 6:20 am

    Por insistencia en repetir las mismas conductas fallidas que nos abocan a la botella, somos muy cansinos en nuestra manera de comportarnos; desgastamos al más común de los mortales hasta hacerlo enfermar debido a su dependencia a nuestra enfermeLeer más ..

  2. Elena Guisado en Facebook el 24 noviembre, 2015 a las 7:20 am

    Yo he sido de esas persona que ya de tanto jurar y viendo que no cambiaba durante años mi propia familia pasaba de mi.He pasado y he echo mil programas de recuperación y ya no me creían,sabian que todo era mentira.Leer más ..

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