Cuando se habla o piensa con una copa en la mano, … suele ser en futuro.

¡La de parafraseadas, teorías e hipótesis, «yoharías», sueños y fantasías, proyectos sin sentido, ideas sin fundamento, y promesas incumplidas qué he llegado a hacer o decir cuando iba bajo los efectos del alcohol o intoxicado!

Siempre repitiendo el mismo patrón de conducta: A más copas, más elevar el tono de voz, más posesión de la verdad absoluta, más arreglar y componer el mundo dando soluciones, y más erudito. Yendo bebido, creo que he llegado a discutir de física cuántica o por qué los nativos de las antípodas tienen el pelo más largo.

Es impresionante lo absurdo y patético que podemos resultar cunado somos víctimas de una mente dirigida por el alcohol.

Todo nos resulta fácil y práctico. Cargados de copas … no hay situación que se nos resista.

Lo duro y crudo de este tipo de pensamientos y confabulaciones es que por unos instantes estamos convencidos de lo que decimos.

La realidad huelga decirla de lo evidente que resulta: Cuando desaparece el alcohol, aparece el miedo,la vergüenza, el sentido del ridículo, y toda una serie de emociones complejas que el alcohol temporalmente por unas horas, había anestesiado.

De ese soñar y fantasear en tiempo verbal futuro.» Yo haría o haré…, lo que tienes que hacer…, a partir de mañana…, no lo volveré a hacer nunca más…», después de la resaca y el bajonazo, no quedan ni las migajas. Todo se desvanece y nos entra el temor, la inseguridad, la apatía y angustia, …

Así nos pasamos años y años, empeorando con ellos, y cada vez nuestro cerebro está más disperso, espeso, y confuso.

Resulta que «aquellas copas» que nos desinhibían y nos hacían reír en sus inicios pasan a convertirse en una losa representada por la tortura y amargura del vivir que significa estar esclavizado a una sustancia, depender de ella, y necesitarla de tal manera que somos incapaces de dar ni un paso sin ella.

Quién de verdad quiere acabar proyectando y planificando acciones que jamás va a cumplir, pretenda ponerse bien y romper ese vínculo autodestructivo al que nos ha conducido el uso prolongado o el abuso, y tiene la verdadera intención de recuperarse y volver a manejar las riendas de su vida, … no habla, ¡Hace!.

 

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Scroll al inicio