¿ Cuál será la próxima excusa?

» Tenía tanta ansiedad y necesidad por beber que, a pesar de haberme comportado por consecuencia del consumo de un modo irracional, salvaje, e insensible, cuando me lo estaban recriminando o reprochando en lugar de saberme mal y sentirme fatal por las circunstancias y por la situación, mi mente ya se estaba anticipando y recreando en mi próximo consumo y en la excusa que debería poner si me sucedía algo similar.

Así, año tras año, los primeros días cuando padecía los efectos del bajón y remordimiento del abuso de alcohol y mis conductas, me flagelaba, fustigaba, y castigaba con la idea de que estaba loco o algo así, que qué esto que hacía no era normal, que debía cambiarlo, … pero al final, volvía a beber y todos esos pensamientos negativos y autodestructivos, pasaban otra vez a convertirse en un estado de falsa euforia y seguridad.

¿Me estaba volviendo insensible, malo, raro, anormal, loco, …? ¡No, me estaba convirtiendo en alcohólico!»

¡Qué duro es estar ciego ante la evidencia y negarlo una y otra vez constantemente! Antes de aceptar mi propia enfermedad prefería atribuirle la culpa a otras circunstancias externas que nada tenía que ver, y todas las excusas que ponía, no eran más que pobres y débiles recursos para mantenerme en ella y continuar bebiendo.

Hubo una fase de mi vida en que todo mis pensamientos, todos sin excepción, iban dirigidos a inventar excusas, buscar recursos, estrategias y argumentos para poder seguir consumiendo y poder «justificarlos».

El alcohol, a pesar de no aceptarlo y reconocerlo, …me había vencido: Yo no vivía, existía.

 

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Scroll al inicio