Compararse; un gran enemigo de la recuperación

» Yo no bebo cómo esos. Sólo bebo bebidas de baja graduación. Al menos , aunque beba mucho, yo no he tocado fondo. Bebo pero no monto escándalos. Aunque consuma, nunca dejo de ir a casa y a trabajar. Llevo toda la vida bebiendo mucho y no he tenido nunca problemas graves. Sí, bebo cada día pero luego no salgo de marcha. Al menos no me drogo como otros y sólo bebo alcohol, aunque sea mucho. Cojo algunas borracheras pero no es cada día …»

Cuando justificamos nuestro consumo y lo minimizamos comparándonos con los demás … sin darnos cuenta ya nos estamos delatando.

Las explicaciones «gratuitas», el hacer ver o demostrar que no lo hacemos tan mal como otros, el intentar manipular a otros especialmente a nuestro entorno cercano convenciéndoles que nuestro consumo, por muy abusivo o prolongado que sea, no es el peor, ya es en sí una forma de excusarse y engañarse a la vez propio de la conducta alcohólica.

Cada enfermo es distinto aunque la enfermedad es la misma.

Por esa razón cada uno tiene que mirarse a sí mismo y analizar cuánto, cómo, por qué, qué cantidad. de qué manera, con qué frecuencia, … y dejar de compararse con los otros porque lo que para uno, aparentemente pueda ser poco, para otro puede que sea más que suficiente.

En definitiva: no hay que estar pendiente de los demás y preocuparse de uno mismo.

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