Cuando un niñ@ hace esta pregunta al regresar a casa antes que decir un hola … ¡Apaga y vámonos!

Es tan triste y real esta situación como la canción que está sonando.

Los hijos de alcohólicos son el fruto de una incógnita. igual les da por odiar todo el conflicto, malestar, tensión y desestructuración familiar que han mamado como por lo contrario, seguir y repetir el patrón de conducta que han aprendido y al volverse adultos, hacer lo mismo que sus padres … ¡ O peor!

Los niños son esponjas, los niños absorben, retienen, memorizan, se moldean,….

¿Quién es el o los imbéciles que todavía dicen expresiones tan arcaicas y prehistóricas como: «Los niños no se enteran de nada»?

Precisamente, en casa de un alcohólico, el que se entera de todo perfectamente, es el niño.

Se entera, lo vive, y le influye.

Cuando un hijo cae en ser moneda de cambio, se le utiliza, se le pone como excusa, se emplea como chantaje emocional o se le «maneja» para justificar la mierda de enfermedad que se tienen y no reconocen los padres, el asunto y gravedad del problema no se duplica, se multiplica por mil.

El alcoholismo arrasa cualquier hogar. Por mucho que se intente disimular o aparentar normalidad, es imposible que en un hogar donde se convive con esta enfermedad, exista un ambiente adecuado y adaptado por ly para la educación de los hijos.

Qué cada uno haga lo que quiera, pero que sepa qué si es alcohólico y tiene hijos, los efectos colaterales pueden ser todavía más graves que la propia enfermedad.

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