Así me siento, así me identifico: como un hombre que al reconocer su defecto esclavizado y vencido por el alcohol, supo transformarlo en una virtud para poder crecer, sentir, contemplar y apreciar lo maravillosa que es la vida.

Si tuviera que animar y alentar brevemente con cuatro pinceladas a un enfermo alcohólico que se plantea salir de este infierno y desconoce qué y cómo debe actuar, le diría cuál es su trabajo de recuperación desde el momento en que deja de beber y se desintoxica físicamente:

Primero le diría que trabajase virtudes muy difíciles de encontrar en los tiempos que corren: paciencia, constancia y tenacidad.

Luego, que intentara dejarse ayudar y comprender muy bien la enfermedad, pero no subjetiva sino objetivamente.

En tercer lugar, que aprendiera a conocer y gestionar muy bien sus emociones ya que durante años las ha tenido dormidas y anestesiadas para saber detectar posibles alarmas e indicadores que nos advierten cuando el alcohol llama a nuestra puerta.

Por último, … anticipación y saber ir un paso por delante de la enfermedad para que ésta no nos coja nunca desprevenidos y con la guardia bajada.

Esta es la regularidad y estabilidad de los enfermos alcohólicos

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