Ceguera alcohólica: Creer que lo malo solo les pasa a los otros

 

Siempre he creído que el alcohol en abuso o uso prolongado, nos crea una especie de velo neuronal que nos hace pensar que lo malo …sólo pasa a los demás.

Como si a nosotros nos creara una barrera superprotectora que nos inmunizara de las desgracias y nunca nos fueran a suceder.

Lo curioso, es que al resto de la sociedad, incluso sin beber o padecer ninguna enfermedad relacionada con el consumo, piensa similarmente.

Cuando vemos un suceso trágico en los medios o una anécdota relacionada con el exceso, nunca nos imaginamos que eso puede haberle ocurrido a nuestro vecino o a algún familiar nuestro.

Nos atrae el morbo, una curiosidad un poco macabra. ¿Cómo ha sido?¿Dónde?, ¿Cuánto había bebido?,…

He llegado a la conclusión de que al alcohol … no se le tiene miedo.

Aprendemos y nos educamos viéndolo inofensivo. De hecho,jóvenes con trece años ya lo están probando y algunos consumiéndolo habitualmente.

Por otra parte, si analizamos bien e intentamos recordar, veremos que todos tenemos a alguien cercano al que el alcohol se lo ha cargado (directa o indirectamente)

Esa ceguera social con el alcohol lo convierte en cada vez menos temible y más atractivo.

¿Por qué pensamos que sucede eso? Porque existe una conspiración de silencio. Es un tema tabú. Nadie quiere «airearlo» cuando pasa en nuestro hogar, y muchas veces sin darnos cuenta o creyendo que tapando u ocultando esta enfermedad estamos ayudando, lo único que conseguimos es lo contrario: Confundir y desinformar, dando alas a quien lo padece.

Nadie quiere ser alcohólico. Nadie quiere tener o convivir con un enfermo alcohólico. Nuestra tontería,nuestra hipocresía, y nuestra apariencia social prefieren minimizar las palabras y su significado. Pocas veces escucharemos decir mi hijo, mi madre, mi esposa,mi hermano es un drogadicto alcohólico, sino que siempre adornaremos la enfermedad hasta con el lenguaje: Es que a veces bebe más de la cuenta o está pasando una mala etapa.

No cuestiono ni juzgo esta actitud,pero que no lo haga no significa que no piense que eso está haciendo un flaco favor a las nuevas generaciones porque empezamos, cuando confundimos libertad con libertinaje, a normalizarlo y hoy en día es que casi lo «promocionamos».

Hasta que nos dejemos de pamplinas y hablemos claro y directo sobre este tema,comenzando por aceptar que en cada casa ocurre o puede ocurrir, más que concienciar y frenar esta terrible situación,la estaremos alimentando.

Por cierto: … no sólo pasa a los demás. A veces, también nos toca a nosotros.[youtube]https://youtu.be/E8Gd8Ywlabw[/youtube]

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