» … casi lo prefiero bebido y durmiendo.»

 

¡Qué triste la insoportable convivencia con un enfermo alcohólico hasta el extremo de que lleguen a decir eso sobre nosotros!

» Casi lo prefiero bebido»: ¡Escalofríos! A buen entendedor,pocas palabras. La expresión lo dice todo. La traducción mental de esta aparente incoherencia es que el familiar ya no sabe,de lo desesperado que está, si es mejor que los enfermos estemos pululando por casa, despotricando,de mal humor,ofendiendo,anulando, maldiciendo, insoportables, dando la vara, incordiando, etc. o durmiendo la mona,que al menos estamos callados y no incordiamos.

Esta situación no es que sólo sea real, sino que es muy común en el pensamiento de muchos familiares.

Les creamos una confusión de emociones y sentimientos que ya no saben lo que de verdad sienten: miedo, amor codependiente, dependencia emocional, asco, compasión,repulsión, costumbre, …

Muchas veces nos preguntamos si estamos enfermos o simplemente bebemos «un poco más de la cuenta». Estas preguntas siempre tiran del lado de la excusa y la justificación, pero si nos fijáramos y observáramos el reflejo que trasmite nuestra presencia en los otros,…podríamos responder con facilidad y dar una respuesta a ese planteamiento.

La verdadera expresión, la de amor y cariño, tendría que ser «¡Qué bien que está sobrio!» pero como esa no ocurre y la enfermedad avanza si no se pone solución,acaban conformándose con un «¡Lo prefiero dormido!». ¡Patético!

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