«Carpe díem» … pero sobrio

La expresión tópica de «carpe díem» que, aunque sea en latín, de tanto utilizarla casi todo el mundo conoce su significado y casi todo el mundo lo interpreta a su manera: Vive el momento, aprovéchalo.

Es curioso porque en mis «dos vidas» (la ebria y la sobria) la he interpretado de dos maneras muy diferentes y con significados opuestos. De hecho, entre el argot alcohólico es un recurso muy fácil aferrarse a este tipo de expresiones que parece que te alientan y animan a consumir a la vez que te alivian porque te sientes justificado por el auto engaño que te creas. La expresión tal vez no sea tan culta o pedante, depende del y en el contexto que se utilice, pero sí se emplean muchos símiles callejeros. » A vivir que son dos días. De algo hay que morir. La vida sólo se vive una vez y hay que divertirse, …»

Sin embargo, desde la sobriedad y serenidad, ese aprovechar el momento significa mucho más que tomármelo como una excusa para beber y hacer lo que me de la gana sino al contrario: aprender a contemplar, a gestionar el tiempo, a manejar mis pensamientos porque de ellos derivan mis emociones, a saborear los buenos momentos y disfrutar de todo aquello que durante años pasé por alto como consecuencia de estar intoxicado y no tener la capacidad suficiente para percibirlo.

Por lo tanto, ¡Sí, estoy de acuerdo: Carpe díem! De acuerdo siempre que sea desde la sobriedad, serenidad, y contemplación. Nunca como excusa para poder seguir bebiendo y recrearme a la vez que alimento el fuego de mi enfermedad.

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