Callejón sin salida.

Podemos tomar muchos rumbos y direcciones en el trayecto de la vida, pero sin duda cuando cogemos la calle del alcohol entramos de lleno en un callejón sin salida.

Más gráfica no puede ser la metáfora y a pesar de ello, cada día más personas eligen circular por ella.

Ya no se trata de decir si el alcohol es bueno o es malo, no estamos a un nivel tan básico de debate infantil y absurdo. El alcohol será lo que será al igual que muchas otras sustancias y consumos, pero no se trata del propio consumo en sí de lo que concienciamos sino del modo en que lo consumimos y el uso que hacemos de él donde está el problema.

» El veneno está en la dosis» postulaba Paracelso y siempre me he quedado con esta expresión, la que nos habla de «medida» y no de «sustancia», en la que está el tener o no tener consecuencias.

Siempre que me han preguntado el típico y tópico «¿Cuándo se sabe que uno es enfermo o simplemente consumidor?», nunca he vacilado o tenido la menor dudas: Cuando ese consumo te trae consecuencias.

Cada uno que haga lo que quiera, que piense de la manera que piense, que cuestione o esté de acuerdo, pero por mucho debate o discusión que intentemos crear sobre el alcohol y la manera en que está entrando cada vez más en esta sociedad, no podemos negar la evidencia por mucho que intentemos mirar hacia otra parte.

Me quedo con el titular: Abusar, beber prolongadamente, perder el control cada vez que bebemos, o simplemente usar el alcohol para afrontar o evitar situaciones … estamos metiéndonos en un callejón sin salida.

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