El patito feo

Una persona que ha enfermado de alcohol y no controla su capacidad de consumo siempre se sentirá incómoda ante la presencia de otras personas que beban y no lo hayan hecho.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que siempre «destacará o resaltará» su consumo por encima del de los demás y no precisamente por buena conducta y comportamiento.

En cualquier situación o circunstancia que haya alcohol de por medio (fiestas, reuniones familiares, eventos, celebraciones,etc.), él será el protagonista porque seguramente beberá más que los demás, lo hará de un modo más rápido y compulsivo, beberá con ansiedad como si las copas o las botellas se fueran a acabar, siempre querrá una más, intentará ser el último en marcharse o prolongar la marcha, de los primeros en sufrir las consecuencias del efecto del alcohol, de sobresalir del resto de bebedores con comentarios o actuaciones inapropiadas, de dar la nota, etc…

Esta situación le enojará cundo sea reprochado por los demás asistentes o acompañantes porque, además de ir intoxicado y no querer comprender lo que le puedan decir en su beneficio, pensará que los que le están recriminando no son las personas más indicadas porque ellos también beben. De hecho, su defensa será un ataque con esta estrategia: Compararse y justificarse en que no es él el único que está o estaba consumiendo, incluso tachándolos de hipócritas o cínicos al atreverse a cuestionar su consumo cuando ellos también lo estaban haciendo.

La diferencia es que, probablemente, aunque las otras personas estuvieran consumiendo o amenizando la fiesta o reunión acompañándose con alcohol, ellos no han perdido el control y han sabido beber hasta cierto límite o con moderación, y cuando vieron que lo estaban sobrepasando se supieron retirar o simplemente parar.

Los alcohólicos, cuando tenemos esa maldita incapacidad de no controlar el consumo, siempre que probamos una gota …. acabamos bebiendo más de la cuenta y eso nos frustra de tal manera que nos irrita al ver que otros beben y no les sucede lo mismo.

De hecho, cuando te dicen que eres enfermo y ya no puedes volver a beber más si deseas recuperarte, la primera idea que nos viene a la cabeza es . ¿Y por qué yo puedo beber más y los demás sí?

Sí, somos el patito feo de esas reuniones alcohólicas. Si de verdad queremos que todo eso acabe como el cuento y convertirnos en hermosos cisnes, …¡Pongámonos en tratamiento!

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