Buceando en la mente de un alcohólico

Las profundidades del océano de una mente alcohólica son muy oscuras y con muchas cosas por descubrir.

Sólo hay dos formas de poder llegar a ellas: ¡Siéndolo o viviendo con uno mucho tiempo!

Es cierto que analizando su conducta, profesional y objetivamente se pueden averiguar muchas circunstancias que nos pueden ayudar a hacer un mapa aproximado de su patrón y de como funciona, pero nunca llegar a descubrirlo del todo.

Sólo el propio enfermo puede sacar a la luz toda esa frustración, ira, furia, desesperación, y angustia reprimida y contenida durante tantos años que ha ocultado o intentado olvidar consumiendo.

La mente de un alcohólico está «tocada», deteriorada, deprimida, cansada y agotada. Es una mente desilusionada y desencantada por padecer y soportar una carga muy pesada: tener una enfermedad durante años que le ha condicionado su vida cuando ni el mismo sabía que la tenía.

Toda esta situación le ha llevado a un cúmulo de sensaciones, emociones, y especialmente comportamientos muy distorsionados y a una percepción fantasiosa y muy lejana de la verdadera realidad que vive. Un alcohólico está en su mundo, y su mundo … es la botella.

Pero por muy mal que se encuentre el enfermo nunca hay que menospreciar o infravalorar su gran capacidad que ha desarrollado de mentir, manipular, y tramar para sobrevivir en su propia cárcel personal.

Llega un extremo que cuando enfermas, no le queda más remedio,por la necesidad de consumir que tiene, de maquinar constantemente y apelar al «caiga quién caiga».

Intentamos buscar explicaciones o respuestas sencillas a una mente muy compleja y diseñada para aprender a vivir en un mundo que no es el suyo, por eso nos cuesta tanto llegar hasta él.

Positivamente, dado el fracaso de los planes de prevención de las últimas décadas y lo difícil que resulta luchar contra la»desinformación» de los medios (especialmente las nuevas tecnologías), la huella cultural y tradicional que ha impregnado nuestras generaciones, y contra los intereses creados, más que detenernos en investigar o comprender las actuales sería mejor empezar a tomar conciencia de conceptos como enfermedad y complejidad para anticiparnos a «los que vienen» (nuestros propios hijos y nietos) y empezar a darles la información concisa, concreta, y correcta, no manipulada, para que al menos ellos tengan la capacidad de si deciden beber, sepan sus verdaderas y posibles consecuencias en caso de hacer un mal uso o abuso del alcohol.

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