Suelen ser personas a las que no se «etiqueta» fácilmente de alcohólicas porque no vemos su consumo o no podemos comprobarlo, sino simplemente sospecharlo (compran a escondidas, por supuesto. Ocultan los envases., reconocen que beben «un poco» por lo que no niegan beber de vez en cuando, aunque ese de «vez en cuando» sean litros diarios).

No consumen para relacionarse o interactuar sino más bien como efecto «medicación» para paliar la soledad, depresión, tristeza, etc.

No montan escándalos y sus consecuencias son muy diferentes a los bebedores a los que estamos acostumbrados a ver (Por ejemplo, no tienen accidentes de tráfico o peleas con violencia porque están recluidos y con pocas opciones a que suceda pero si pueden tener otra clase de accidentes, especialmente domésticos, como caídas, quedarse dormidos con el fuego encendido, etc.)

Al final, se beba como se beba, si se enferma …se acabará por padecer la misma enfermedad tanto uno como el otro, independientemente de las cantidades, las frecuencias, el género, la edad, etc. y siguiendo un patrón de conducta muy característico de la enfermedad: mentiras, autodestrucción, aislamiento, negación de la misma, tramas y manipulaciónes para conseguir la dosis, abandono y dejadez, pasividad o sedentarismo, etc.

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